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Morena intenta cimentar camino rumbo a 2024

El partido en el poder va en busca de todo para consolidar su hegemonía y la Cuarta Transformación, aunque tiene más frentes abiertos que un queso gruyer

POR: EXCELSIOR

Cuando la cuenta regresiva para la elección más grande en la historia de México está hoy en 34 días, Morena lleva ventaja sobre la coalición del PAN-PRI-PRD —una alianza pragmática— y aunque tiene más frentes abiertos que hoyos de un queso gruyer, el partido en el poder va por todas las canicas.

En la elección del próximo 6 de junio, Morena intentará consolidar su hegemonía y cimentar el camino para que en 2024 el próximo presidente de México vuelva a ser de su partido, y para eso será indispensable consolidar el proyecto de la Cuarta Transformación, tal como la ha definido el presidente Andrés Manuel López Obrador:

Un cambio de paradigma donde México sea un país más justo, más digno, sin corrupción en los altos mandos de gobierno; con una distribución del dinero público en favor de los más pobres; con un gobierno incluyente y no únicamente para una minoría. Para eso Morena necesita mayoría calificada en la Cámara de Diputados.

Como instituto político, Morena, que actualmente —merced al resultado de las elecciones de 2018— tiene 257 diputados de 500 y 6 gubernaturas de 32, tiene abiertos frentes de batalla que entre una parte del electorado mina su aceptación y otra lo aplaude a rabiar.

En un escenario negativo para Morena, el 6 de junio, la oposición ganaría más espacios en la Cámara de Diputados; pero si resulta triunfador, junto con sus aliados, PT y Verde Ecologista, Morena tendría una apabullante presencia en San Lázaro de hasta 357 diputados.

Las proyecciones que hace Integralia Consultores, en el caso de la Cámara de Diputados, es que Morena y sus aliados perderán la mayoría calificada, pero lograrán la absoluta. Con un resultado así, el Presidente no podría enmendar la Constitución.

Entre los temas que Morena apoya, y más polémica han causado en los últimos 29 meses están:

La pugna en contra del INE y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF); acusaciones de violencia sexual; registro de datos biométricos para tener línea de teléfono celular; prolongación de la presidencia del presidente de la Suprema Corte de Justicia; acotar la Ley de Amparo; regular las redes sociales; que el Banco de México maneje dólares en efectivo; crear un solo órgano regulador en sustitución del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) y la Comisión Reguladora de Energía (CRE) para crear un solo instituto, el Instituto Nacional de Mercados y Competencia para el Bienestar (INMECOB).

Las proyecciones de diferentes casas encuestadoras perfilan que Morena será el partido más votado en la elección del próximo 6 de junio, aunque, pronostican que ni por asomo se repetirá la aplanadora de 2018, cuando López Obrador ganó la Presidencia de México.

Ese voto mayoritario en favor de Morena, sin embargo, no será por su pericia en el manejo de la agenda de la Cuarta Transformación, sino gracias a su arma secreta, que todos conocen y que pone a flote a Morena: el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador.

A veintinueve meses de haber asumido el mandato, la figura del presidente López Obrador está por encima de cualquier candidato a gobernador, diputado o alcalde y todos juntos; su influencia está íntimamente ligada a su presencia permanente en las conferencias mañaneras desde donde fija agenda desde una comunidad en la sierra de Oaxaca hasta las diatribas en torno a la conducción del INE o los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Los fines de semana que no está de gira llena los espacios con algún mensaje distribuido por alguna de sus redes sociales.

López Obrador es el activo más importante que tiene Morena. Los programas sociales que desde el gobierno ha implementado el Presidente como parte de sus políticas públicas: Apoyo para el Bienestar de las Niñas y Niños Hijos de Madres Trabajadoras; Producción para el Bienestar; Crédito Ganadero a la Palabra; Tandas para el Bienestar; Sembrando Vida; Jóvenes Escribiendo el Futuro; Programa de Pensión para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores; Becas Benito Juárez, son el picaporte para poder entrar en el ánimo de la gente.

Una prueba de cómo Morena se cuelga de la imagen del presidente López Obrador y sus programas es la campaña de vacunación contra covid-19. Desliza que es gracias al partido en el gobierno, aunque en realidad es una estrategia gubernamental.

El buen ánimo que la gente tiene por López Obrador está confirmado en las encuestas. Consulta Mitofsky, por ejemplo, marca que López Obrador tiene una aceptación de 58 por ciento, el mismo porcentaje que el mandatario tenía antes de la pandemia por covid-19, en enero de 2020. La mayor aprobación del Presidente está entre los sectores informales, campesinos, empleados, amas de casa.

Los comicios de medio término del 6 de junio, no solamente serán los más importante de la historia de México, por lo que está en juego: 500 curules en San Lázaro, más 19 mil 915 cargos locales:15 gubernaturas; renovaciones de 30 Congresos locales —642 diputaciones de mayoría relativa y 421 de representación proporcional—; mil 923 presidencias municipales; 2 mil 057 sindicaturas, 14 mil 222 regidurías y 204 concejalías; 431 cargos auxiliares —22 presidencias, 22 sindicaturas y 88 regidurías, éstas de juntas municipales y 299 presidencias de comunidad—, sino porque a partir del resultado de todo esto podrá o no definirse el proyecto político del presidente López Obrador, sobre todo porque a partir de su triunfo la oposición partidista quedó aniquilada.

En este contexto empresas de análisis político como Integralia señalan que los principales factores que definirán los resultados electorales pasan por la popularidad del Presidente; el prestigio y los atributos de los candidatos, sobre todo los que aspiran a una gubernatura o una alcaldía; el desempeño que hayan tenido los gobiernos locales; la coalición opositora PAN-PRI-PRD en 219 distritos —de 300— y en 11 de las 15 entidades que eligen gobernador; las estructuras de movilización disponibles.

Los saldos que ha dejado el proceso electoral para Morena no son positivos. Perdió dos candidaturas, la de Félix Salgado Macedonio en Guerrero y la de Raúl Morón en Michoacán.

Además, Morena y su dirigente libran una batalla intestina por el reparto de candidaturas y la negativa de reelección, en otro caso, como el de Porfirio Muñoz Ledo, quien quedó fuera para buscar otro periodo como diputado federal —aunque el lunes escribió en Twitter que el Tribunal Electoral falló en su favor y por lo tanto se reelegirá—, que hace parecer una venganza de Mario Delgado sobre quien fue su contendiente por la dirigencia morenista.

En esta guerra intestina también aparece el exsenador morenista por San Luis Potosí, Primo Dothé Mata. El exmorenista acusó que Mario Delgado habría entregado, al menos, cuatro candidaturas a diputado federal a personas que él relaciona con “un sector de la mafia criminal”.

De acuerdo con distintos análisis electorales la mayor participación de votantes en las urnas perjudicaría a Morena. Sin embargo, es un hecho que las elecciones intermedias no tienen tanto interés para los electores. Según Integralia, el porcentaje de éstas en 2003, 2009 y 2015 es de 44.6 por ciento.

Un ingrediente extra en la posible ausencia de votantes en las elecciones del próximo mes es la pandemia por covid-19; definitivamente se prevé que gente no vote por temor a contagiarse.

Las condiciones de competencia en el ámbito local se han nivelado, sostiene Integralia. Mientras a fines de 2020 vislumbraba que Morena podría ganar hasta 14 de las 15 gubernaturas en disputa, ahora su proyección es que ganaría entre 6 u 8. Así, Morena llegaría a ser la fuerza regional más relevante con 13 o 14 gubernaturas, actualmente el PRI es la fuerza dominante, con 12.

Según Integralia, tras las elecciones del 6 de junio el riesgo político en México aumentará. “Si los resultados favorecen al Presidente, podría impulsar cambios más drásticos de los que se han visto en el primer trienio. Si no le favorecen, es previsible que redoble los ataques contra la oposición, además de usar consultas populares para presionar al Congreso a aprobar las reformas que necesita para dejar su “huella” y pasar a la historia, entre ellas una energética, otra político-electoral e incluso convocar a un Constituyente para reescribir la Constitución”, señala la consultora que dirige Luis Carlos Ugalde.

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