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El ocaso de Facebook

Toda revisión histórica relativa al desarrollo y el impacto de cada nueva tecnología permite confirmar que todas producen efectos positivos como negativos en las sociedades.

POR: PROCESO

Toda revisión histórica relativa al desarrollo y el impacto de cada nueva tecnología permite confirmar que todas producen efectos positivos como negativos en las sociedades.

En no pocas ocasiones, las repercursiones suelen resultar contraproducentes, minimizando los posibles beneficios que podrían reportar posibles aplicaciones destinadas a mejorar la calidad de vida de las personas.

Las redes sociodigitales definitivamente admiten ser consideradas como uno de los más atractivos y dinámicos sectores en la economía de Internet.

De acuerdo con lo asentado en la más reciente edición del reporte We are social 2020, correspondiente a julio de 2020, fueron estimados 3,960,000,000 de usuarios activos de redes sociodigitales.

La penetración mundial de las redes sociodigitales fue establecida en 51%. Ello significa que de cada diez personas en el mundo, cinco son usuarios de una o varias redes sociodigitales.

Según el mencionado estudio, cada usuario activo dispone en promedio de 8.8 cuentas en diversas plataformas. Además, destinan alrededor de 2 horas y 22 minutos diarios a las redes sociodigitales.

Durante la prolongada pandemia se ha registrado un significativo incremento en el empleo de las redes sociales. El referido estudio señala que 40% de los usuarios de Internet emplean las redes sociodigitales para el desarrollo de sus actividades laborales.

Facebook es la red sociodigital más popular en el mundo. Su penetración mundial fue establecida en 33.37%; de cada 10 personas en el mundo, tres son usuarios activos.

YouTube es la segunda plataforma con mayor número de usuarios activos: 2,000,000,000. WhatsApp se ubica en la tercera posición, con 1,600,000,000 usuarios activos, y Facebook Messenger, otra importante pieza en el imperio Zuckerberg, fue instalada en la cuarta posición con 1,300,000,000 de usuarios activos.

A pesar de la enorme influencia de Twitter en el imaginario político, los 340,000,000 de usuarios activos la instalan en la décimotercera posición en la relación de redes sociodigitales y plataformas con mayor número de usuarios.

Por supuesto que el poder de Twitter no radica en las cifras relativas a los usuarios activos, sino en la capacidad de influencia que puede ejercer en la elaboración misma de las agendas informativas y, en general, en la formación y circulación de la opinión pública.

En años recientes, algunas de las principales redes sociodigitales, como Facebook y Twitter, han sido señaladas como responsables de la preocupante polarización que es posible advertir en no pocas sociedades.

La exitosa docuficción ‘El dilema de las redes sociales’, dirigida por Jeff Orlowski y escrita por Orlowski, Davis Coombe y Vickie Curtis (Netflix, 2020), ofrece valiosa información sobre la forma como las redes sociodigitales se fueron convirtiendo en una seria amenaza para las democracias.

La polarización de la sociedad estadunidense hoy es tan profunda como evidente. Las confrontaciones son más recurrentes y más violentas.

La espiral de violencia remite a las acciones emprendidas por los más radicales simpatizantes de Donald Trump, quienes el 6 de enero tomaron por asalto la sede del Congreso de Estados Unidos, en Washington D.C, para expresar su rechazo a los resultados que arrojaron los comicios presidenciales celebrados el 3 de noviembre pasado en la Unión Americana.

El asalto al Capitolio no únicamente fue consecuencia del peculiar ‘estilo personal de gobernar’ de Donald Trump. Las redes sociodigitales también han contribuido a exacerbar los ánimos de la ciudadanía.

En enero de 2020, We are social Hootsuite estimó la población total en Estados Unidos en 330,000,000 personas, considerando 288,100,000 usuarios de Internet. La penetración de Internet fue establecida en 82%.

Además, fueron estimados 230,000,000 usuarios activos de redes sociodigitales. Ello sgnifica que la penetración de las redes sociales ascendía a 70%

Las redes sociodigitales son utilizadas por 43% del total de usuarios de Internet en la Unión Americana, quienes en promedio disponen de 8.6 cuentas en diversas redes. El tiempo diario destinado se estimó en 2 horas y 24 minutos.

En cuanto a las redes sociodigitales y plataformas más utilizadas por la población estadounidese, YouTube fue ubicada en la primera posición (79%), Facebook en segundo lugar (74%) y Twitter en el quinto sitio (40%).

En el mencionado reporte fueron estimados 180,000,000 usuarios de Facebook en la Unión Americana, de los cuales 54.6% son hombres y 45.5% mujeres.

El punto de inflexión en el deterioro de las redes sociodigitales parece ubicarse en junio de 2017, cuando Mark Zuckerberg, uno de los fundadores y principal accionista de Facebook, modificó la misión de la mencionada red sociodigital. La misión de Facebook destacaba el propósito de “conectar al mundo”.

La nueva misión de Facebook subraya la importancia de “dar a la gente el poder de construir comunidad y acercar al mundo (en inglés: To give people the powe to buid communivty and bring the world closer together).

En la primera Cumbre Comunitaria de Facebook, celebrada en Chicago en 2017, Zuckerberg destacó el particular interés de la red sociodigital en los “grupos significativos” –aquellos que comparten los gustos e ideas de un determinado usuario y que conectan con usuarios con similares intereses–.

Facebook entonces estimaba tener 100 millones de personas en “grupos significativos”, y pretendía llegar a tener más de mil millones.

Tres años después de haberse definido la nueva misión de Facebook, podemos advertir cuál ha sido el impacto de los algoritmos en el imaginario de los “grupos significativos”.

Los complejos algoritmos que soportaron el ambicioso proyecto de expansión de Facebook generaron considerables daños colaterales. El número de usuarios de la red sociodigital parece crecer en proporción directa con la proliferación de noticias falsas y discursos de odio.

Elon Musk, dueño de Tesla, Neuralink y SpaceX, entre muchas empresas, no precisamente parece indentificarse con Zuckerberg. En mayo de 2018, en el marco de la severa crisis que Facebook enfrentaba por las comprometedoras revelaciones de altos directivos de la firma Cambridge Analytica, Musk expresó severos cuestionamientos a Facebook. Además, afirmó estar dispuesto a comprarla para destruirla.

Debido a las agudas críticas vertidas por Musk, el hombre más rico del mundo, según Forbes, inmediatamente fue reconocido como uno de los principales referentes del movimiento #DeleateFacebook, una iniciativa de rechazo a Facebook, desplegada por Brian Acton, cofundador de WhatsApp.

En febrero de 2020, Musk pidió a sus seguidores eliminar sus cuentas en Facebook, calificando esa red sociodigital como patética. En mayo, en una polémica que Musk sostuvo con el director de inteligencia artificial de Facebook, el arrogante dueño de Tesla tuiteó: “Facebook apesta”.

El 7 de enero, un día después de la violenta irrupción de simpatizantes del presidente Donald Trump en el Capitolio, Musk no reparó en responsabilizar a Facebook del asalto a la sede del Congreso de Estados Unidos,

A través de un mensaje en Twitter señaló que los disturbios registrados en el Capitolio fueron resultado de un “efecto dominó”, y comenzó con una red sociodigital que en sus inicios exhibía a las estudiantes de la Universidad de Harvard –en clara alusión al origen de la red social TheFacebook, antecedente directo de Facebook–.

En respuesta indirecta a lo declarado por Musk, la directora de operaciones de Facebook, Sheryl Sandberg, reconoció que en la plataforma efectivamente conocían de las protestas que se estaban organizando en línea, y habían procedido a eliminar de la red sociodigital a algunos grupos violentos como Proud Boy, QAnon y Stop the Steal.

Stop the Steal, un “grupo significativo”, alcanzó 320,000 seguidores en Facebook antes de ser eliminado. Sin embargo, el hashtag fue prohibido cinco días después del asalto al Capitolio. Facebook sencillamente demoró.

Parler might –otro “grupo significativo”– aprovechó las bondades de Facebook para la organización misma de los extremistas que tomaron por asalto el edificio del Capitolio de Estados Unidos.

Los algoritmos de construcción de “grupos significativos” en Facebook han demostraron ser efectivos; sin embargo, las consecuencias no precisamente han sido positivas.

El lunes 11 de enero, Musk de nueva cuenta arremetió contra los intereses de Zuckerberg. Recomendó abandonar WhatsApp en respuesta a los posibles cambios en sus políticas de uso.

Musk particularmente propuso migrar a Signal, una aplicación de mensajería instantánea y llamadas por voz, libre y de código abierto, que se distingue de WhatsApp por la importancia que afirma conceder a la privacidad y seguridad de sus usuarios.

Sin embargo, Telegram, una plaforma similar a WhatsApp y a Signal, ha capitalizado mejor el éxodo de quienes empleaban WhatsApp. En días pasados informó haber alcanzado en tiempo récord 500 millones de usuarios.

Forzado por las circunstancias, Zuckerberg se vio en la necesidad de recular y pospuso la introducción de los nuevos términos de servicio de WhatsApp.

Sin embargo, el principal accionista de Facebook no parece comprender el problema medular: el hartazgo que han generado sus frecuentes atropellos a la privacidad de las comunicaciones y datos personales de los usuarios activos de sus plataformas.

Además, los abusos de Zuckerberg, como los de Google, parecen haber colmado la paciencia de la élite de la política estadunidense.

Democrátas y republicanos coinciden en la necesidad de contener y limitar al imperio Zuckerberg, que se ha convertido en un serio problema de gobernabilidad. Por ello ha impulsado algunas demandas para separar a WhatsApp de Facebook.

Zuckerberg definitivamente no parece dispuesto a corregir ni la misión de Facebook ni sus algoritmos. La profunda reingeniería que demandan las redes sociodigitales, seguramente será realizada por otros actores. Un proyecto de Tim Berners-Lee podría establecer un positivo parteaguas en el imaginario de las redes.

Además, una asignatura pendiente en las redes sociodigitales es la efectiva moderación de contenidos. Toda persona efectivamente tiene el derecho de participar en el debate de los asuntos públicos, aun Donald Trump.

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