Connect with us

Hola ¿Qué estás buscando?

Nacional

Adultos desafían al covid y regresan a las aulas; sacan provecho a la pandemia

Adultos desafían al covid y regresan a las aulas; sacan provecho a la pandemia

Alumnos que abandonaron hace mucho tiempo sus estudios ahora retoman sus clases, ante la facilidad de hacerlo a distancia

POR: EXCELSIOR

Yanet, de 39 años, es alumna de primer ingreso del Conalep. “Y por azares del destino” le tocó quedarse registrada en el mismo salón de clases virtuales que su hijo José Brian, de 20 años.

Dulce, alumna de 48 años, es un ejemplo de que ni el desafío de las clases en línea ni la edad ni combinar labores domésticas con atender un puesto de ropa en el tianguis ni la pandemia son barreras para continuar sus estudios de bachillerato. “No me detendré hasta graduarme”, se reta.

En este ciclo escolar 2020-2021, en el que se atravesó la pandemia por covid-19, los nuevos ingresos en educación media superior, como en el Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica (Conalep), tuvieron algo en común: había muchos más adultos inscritos que en generaciones pasadas, de acuerdo con el Sindicato Único de Docentes del Conalep (Sutdconalep).

Aseveraron que es porque tener clases en línea y poder ahorrarse tiempo y dinero sin los traslados y el actual desempleo que se vive en el país llevó a los alumnos a plantearse que era momento de regresar a la escuela y obtener el certificado de la preparatoria, pues los únicos empleos formales que han logrado conseguir con nivel secundaria son en áreas de limpieza, la mayoría muy mal pagados.

Yanet comparte salón de clases con su hijo

Yanet Rosas Medina, de 39 años, se inscribió en el ciclo escolar 2020-2021 en el Conalep Iztapalapa V, y le tocó quedar registrada en el mismo grupo que su hijo José Brian, de 20 años, en el salón 102, y comparten clases virtuales.

“Nos fuimos a inscribir los dos. Nos quedamos, por azares del destino, en el mismo salón y estamos estudiando la misma carrera de contabilidad”, contó Yanet.

Brian ha sido un gran apoyo para Yanet. Cada que tiene una duda sobre cómo usar su celular le ayuda a resolverla o cómo usar el Excel para sus tareas.

“Me da gusto que estemos estudiando juntos. Luego mi mamá no le entiende al celular y le explico cómo tiene que enviar las tareas”, dijo Brian.

Durante más de 20 años Yanet estuvo fuera de las aulas.

“Fui mamá muy joven, por eso ya no continué mis estudios, pues mi niña tiene 22 años, Brian de 20, y tengo un niño de cinco, pero dije ‘pues yo creo que ya es tiempo’. Nunca es tarde para aprender y empezar algo de nuevo, así que fue que me animé a inscribirme”, relató Yanet.

El aumento del desempleo, las bajas ventas en los negocios y la facilidad de poder estudiar desde casa fueron sus principales motores para regresar como alumna de bachillerato en esta pandemia.

“Mi principal motivo para regresar a la escuela es el desempleo que hay en el país; creo que hasta de limpieza te piden contar mínimo con el certificado de la secundaria. Son trabajos para mi ver, muy mal pagados. Después, pesa mucho haber abandonado la escuela, porque al tener estudios truncos, no te pagan lo que es”, lamentó.

Tampoco ha sido sencillo para ella combinar ser jefa de familia, hacer labores domésticas, cuidar a sus hijos, sobre todo al pequeño de cinco años, y atender su propio negocio casero de artículos de limpieza y materias primas.

“Es muy difícil pero, ¿qué crees?, que la verdad estoy muy contenta, y primeramente es un logro, es una satisfacción personal muy grande el retomar mis estudios”, señaló.

El sueño de Dulce Manzano es ser contadora

Tras 25 años de haber dejado la escuela, Dulce María Manzano Martínez, de 48 años, decidió inscribirse al Conalep, plantel Iztacalco 1, para estudiar su bachillerato.

Sus principales motores para volver a la escuela fueron mantener tema de conversación con sus tres hijos, que cursan la universidad; solicitar un empleo formal, sin que esté limitado a las áreas de limpieza en corporativos, donde ha sido discriminada y le han pedido quedarse detrás de los muros y pasar desapercibida entre los eventos e invitados “eres invisible” pero, sobre todo, lograr ver cumplido su sueño de ser una contadora.

“Mis hijos mencionaban el Excel, el Power Point, las computadoras y yo me preguntaba ¿de qué voy a hablar con ellos, si ya se están preparando en la universidad?, regresar a la escuela es lo que me ha ayudado a que yo tenga, de nuevo, tema de conversación con ellos”, señala.

Su hijo mayor estudia arquitectura, su hija está apunto de graduarse de economista en la UAM Xochimilco y el menor está en la carrera de Ciencias de la Comunicación.

La pasión de Dulce por los números nació desde que era una niña y una pastora en San Miguel del Carrizal (Mariscala de Juárez), en el estado de Oaxaca. Mientras cuidaba a los chivos repasaba las tablas de multiplicar.

“Yo cuidaba a los chivos, pero estudiaba, aunque mis padres no sabían leer, siempre me inculcaron estudiar, me decían: ‘tú sí vete a la escuela’. Entonces, yo allá en el campo, estaba repase y repase las tablas, cuando tenía tiempo. Era muy padre”, recordó.

Ahora, también algunos días, combina el trabajo con la escuela. Desde el tianguis de Apatlaco, en la alcaldía de Iztacalco, vende pantalones de mezclilla junto con su esposo y su cuñado. Llega al puesto vestida con su uniforme del plantel para tomar sus clases en línea del Conalep.

Los lunes, por ejemplo, se conecta con sus profesores de física y con el de cálculo integral.

Al principio fue muy difícil para Dulce regresar a la escuela, porque sentía que sus dedos no podían teclear la computadora de escritorio que estaba en su casa.

“Yo les decía ‘hijos, no la puedo tocar, porque la voy a echar a perder’ y me respondían ‘sin miedo mamá, tú puedes’”, contó.

Hoy, Dulce sabe enviar un correo, convertir sus tareas a PDF y manejar la paquetería Office.

“Le pueden preguntar a cualquiera de mis profesores y llevo muy buenas calificaciones. La mayoría son nueves. Me he sacado dos diplomas de aprovechamiento”, comentó emocionada.

El apoyo de sus profesores ha sido crucial; de hecho, el Sindicato Único de Docentes de Conalep fue el primero que logró un avance en la regulación del teletrabajo, llamado Buenas Prácticas, en el que los maestros consiguieron que, por única vez y como apoyo a esta pandemia por el covid-19, un bono de 600 pesos para herramientas digitales, en lugar de recibir materiales físicos como borradores o plumones.

Así como con los docentes, Dulce se apoya mucho con sus compañeras de clase, algunas de ellas carecen de internet, entonces, le marcan por teléfono para que les ayude a compartir los pendientes de las tareas y una vez que ellas le ponen saldo a su celular, puedan enviar sus trabajos.

En el salón de Dulce, donde se estudia el quinto semestre de la carrera técnica de Industria del Vestido, son 32 alumnos, pero la mayoría son jovencitas de entre 17 y 19 años.

“No me siento grande, porque ellos me tratan, de ‘hola Dulce’, no me dicen señora, entonces, yo me siento joven cada vez que pronuncian mi nombre. Todo eso me inyecta juventud”, señala.

Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

También te puede interesar

Especiales

Hugo Rosales Badillo en Los Secretos del Poder

Al día

”Proyecto Eco cable” generará 250 empleos en Durango Ramón Dávila – Secretario de Desarrollo Económico

Especiales

Michel Vázquez Tirado Coordinador Nacional Juvenil de RSP

Especiales

Leticia Herrera en Los Secretos del Poder